¿Hay vacuna contra el alzhéimer? Qué hay aprobado en Europa

La respuesta corta: no existe ninguna vacuna contra el alzhéimer autorizada en la Unión Europea. Lo que sí hay, desde 2025, son dos medicamentos nuevos —lecanemab y donanemab— que no son vacunas, sino anticuerpos monoclonales que se administran por vía intravenosa. Frenan algo el deterioro en fases iniciales de la enfermedad, no la curan, y en España no están financiados por el Sistema Nacional de Salud desde julio de 2026.

Este artículo explica qué son exactamente esos medicamentos, a quién van dirigidos, qué beneficio han demostrado, qué riesgos tienen y cuál es su situación en España. Es información general para orientarte antes de hablar con un profesional, no una recomendación de tratamiento.

Vacuna, anticuerpo monoclonal: por qué no es lo mismo

La confusión es comprensible, porque ambos actúan sobre el sistema inmunitario, pero funcionan al revés.

  • Una vacuna enseña al organismo a fabricar sus propias defensas. Se llama inmunización activa. Contra el alzhéimer se han investigado y se siguen investigando vacunas de este tipo, pero ninguna ha llegado a autorizarse.
  • Un anticuerpo monoclonal es una defensa ya fabricada en laboratorio que se introduce directamente en el organismo. Es inmunización pasiva. A esta categoría pertenecen lecanemab y donanemab.

La diferencia práctica importa: una vacuna serían una o pocas dosis; estos anticuerpos requieren infusiones periódicas en un hospital y un seguimiento estrecho con resonancias magnéticas.

Qué medicamentos hay autorizados en la Unión Europea

Leqembi (lecanemab)Kisunla (donanemab)
Autorización en la UE15 de abril de 202524 de septiembre de 2025
TipoAnticuerpo monoclonalAnticuerpo monoclonal
AdministraciónInfusión intravenosa cada dos semanasInfusión intravenosa
A quién se dirigePersonas adultas con deterioro cognitivo leve o demencia leve por alzhéimer (fase inicial), con presencia confirmada de amiloide y que no sean portadoras de dos copias del gen ApoE ε4

Ambos se prescriben solo con receta y el tratamiento debe iniciarlo y supervisarlo un médico con experiencia en el diagnóstico y tratamiento del alzhéimer, en un centro con acceso a resonancia magnética.

Por qué se excluye a quien tiene dos copias de ApoE ε4

El gen ApoE tiene varias formas. Las personas con dos copias de la variante ε4 tienen un riesgo bastante mayor de sufrir el principal efecto adverso de estos fármacos, que se explica más abajo. Por eso la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) limitó la autorización a quienes tienen una copia o ninguna: en ese grupo consideró que el balance entre beneficio y riesgo es favorable.

Qué beneficio han demostrado exactamente

Conviene ser preciso, porque aquí es donde más se exagera. En el estudio principal de lecanemab participaron 1.795 personas con alzhéimer en fase inicial. En el subgrupo de 1.521 pacientes con una o ninguna copia de ApoE ε4, tras 18 meses de tratamiento la puntuación en la escala CDR-SB —que mide la gravedad de la enfermedad de 0 a 18, donde más alto es peor— empeoró 1,22 puntos con el medicamento frente a 1,76 puntos con placebo.

Es decir: los pacientes tratados también empeoraron, pero algo menos. El fármaco ralentiza el deterioro cognitivo; no lo detiene, no lo revierte y no cura la enfermedad. La EMA concluyó que ese beneficio es real y superior a los riesgos en el grupo autorizado, y la propia Agencia Española de Medicamentos ha calificado el beneficio clínico de moderado.

Qué riesgos tienen

El efecto adverso característico de esta familia de fármacos se conoce como ARIA (anomalías en la imagen relacionadas con el amiloide) y se detecta en las resonancias: consiste en acumulación de líquido en el cerebro (ARIA-E) o microsangrados (ARIA-H).

  • Con lecanemab, los efectos adversos más frecuentes —pueden afectar a más de 1 de cada 10 personas— son las reacciones relacionadas con la infusión, la ARIA-H y el dolor de cabeza. Hasta 1 de cada 10 personas puede presentar ARIA-E.
  • La mayoría de quienes desarrollan ARIA no tienen síntomas, pero algunos casos son graves e incluyen sangrado cerebral.
  • Por eso el seguimiento incluye una resonancia antes de empezar y otras antes de determinadas dosis, además de las que el médico considere si aparecen síntomas.
  • Estos medicamentos no deben usarse en personas con trastornos de la coagulación no controlados ni en quienes reciben tratamiento anticoagulante, ni cuando la resonancia previa muestra determinados hallazgos cerebrales.

Si un familiar tuyo está en tratamiento con alguno de estos fármacos y aparece dolor de cabeza intenso o distinto al habitual, confusión, mareo, alteraciones de la visión, dificultad para caminar, náuseas o cualquier síntoma neurológico nuevo, hay que contactar sin demora con el equipo médico que lleva el tratamiento. No son síntomas que convenga atribuir sin más a la edad o a la propia enfermedad.

La situación en España: autorizados, pero no financiados

Que un medicamento esté autorizado por la EMA no significa que el sistema público lo pague. Son dos decisiones distintas y en España han ido en sentidos opuestos.

El 15 de julio de 2026, la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos resolvió no incluir lecanemab ni donanemab en la financiación pública para el alzhéimer inicial. En la práctica, eso limita su acceso a la prescripción en el ámbito privado.

La Sociedad Española de Neurología expresó dos días después su preocupación por esa decisión y pidió que se reconsidere. Argumenta que restringir estos tratamientos al ámbito privado introduce una barrera económica que rompe el principio de equidad del Sistema Nacional de Salud, y que su incorporación ordenada habría mejorado los circuitos de diagnóstico del deterioro cognitivo en general. La sociedad científica ha publicado además un documento de consenso sobre el uso apropiado de estos fármacos en la práctica clínica en España.

Es un debate abierto y la situación puede cambiar. Si te afecta directamente, lo razonable es preguntar en la consulta de neurología por el estado actual, no darlo por cerrado a partir de un artículo.

Qué hacer si te preocupa el alzhéimer

Mientras este debate se resuelve, hay cosas con mucho más recorrido para la mayoría de las personas que preguntarse por un fármaco al que muy pocas cumplen requisitos para acceder:

  1. Consultar pronto ante un cambio cognitivo. Estos tratamientos, cuando proceden, solo están indicados en fases iniciales. El diagnóstico temprano abre puertas que el diagnóstico tardío cierra, tanto para tratamientos como para planificar. Repasamos qué señales merecen una consulta en nuestra guía sobre señales tempranas de alzhéimer y demencia.
  2. Cuidar los factores de riesgo modificables. Tensión arterial, audición, actividad física, sueño, contacto social y control de la diabetes son los frentes con más respaldo científico, y todos están al alcance sin receta.
  3. Mantener la mente y la vida social activas, con actividades que supongan un reto real. Reunimos las que cuentan con más evidencia en cómo mantener la memoria activa.
  4. Dejar por escrito tus preferencias. En una enfermedad que puede afectar a la capacidad de decidir, el documento de voluntades anticipadas evita que otros tengan que adivinar qué habrías querido.

Preguntas frecuentes

¿Entonces la «vacuna del alzhéimer» de la que se habla en las noticias no existe?

No como producto disponible. Hay líneas de investigación en inmunización activa, pero ninguna vacuna contra el alzhéimer está autorizada en la Unión Europea. Cuando un titular habla de «vacuna», conviene comprobar si se refiere a un estudio en fase preclínica o en animales, que es una etapa muy anterior a cualquier uso en personas.

Mi madre tiene alzhéimer avanzado. ¿Le servirían estos fármacos?

La autorización europea se limita al deterioro cognitivo leve y a la demencia leve por alzhéimer. De hecho, en el caso de lecanemab, el tratamiento debe interrumpirse cuando la enfermedad progresa a una fase moderada. Quien puede valorar cada caso concreto es el equipo de neurología.

¿Se pueden comprar por lo privado en España?

La decisión de julio de 2026 limita su acceso a la prescripción privada. Aun así, siguen siendo medicamentos de administración hospitalaria que exigen confirmación de amiloide, análisis genético, resonancias de control y personal formado, de modo que no basta con costearlos: hace falta un circuito asistencial que pueda administrarlos y vigilarlos con seguridad.

¿Hay algo que pueda tomar para prevenir el alzhéimer?

Ningún suplemento ni producto de venta libre ha demostrado prevenir la enfermedad. Desconfía de cualquier producto que lo prometa. Lo que sí tiene respaldo es el control de los factores de riesgo vascular y auditivo, la actividad física y la vida social activa.

Fecha de revisión: 6 de septiembre de 2026.
Fuentes consultadas: fichas públicas de la Agencia Europea de Medicamentos de Leqembi (lecanemab) y Kisunla (donanemab), con sus indicaciones autorizadas, resultados del estudio principal y perfil de seguridad; y el comunicado de la Sociedad Española de Neurología de 17 de julio de 2026 sobre la decisión de no financiación por el Sistema Nacional de Salud. Las condiciones de autorización y financiación pueden cambiar; confirma siempre la situación actual con tu equipo médico.

Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

Puedes seguir el resto de nuestras guías verificadas en la sección de salud para mayores.

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