Uso seguro de medicamentos después de los 65: guía práctica

Cuantos más medicamentos se toman, más probable es que aparezcan efectos no deseados o interacciones. No se trata de tener miedo a la medicación —sus beneficios superan los riesgos— sino de manejarla con orden: saber qué se toma y por qué, leer el prospecto, revisar el conjunto con el médico o el farmacéutico y saber qué hacer si algo no va bien.

Esta guía reúne lo que puedes hacer tú, con las indicaciones de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). No incluye dosis ni recomendaciones sobre medicamentos concretos: esas decisiones son de tu equipo sanitario.

Ten una lista actualizada de todo lo que tomas

Es la medida más sencilla y la que más problemas evita. La lista debe incluir todo, no solo lo recetado:

  • Medicamentos con receta.
  • Medicamentos sin receta que compras por tu cuenta.
  • Productos a base de plantas medicinales y suplementos. La AEMPS los incluye expresamente entre los productos que pueden causar reacciones adversas e interacciones. Que se vendan sin receta no significa que sean inocuos ni que se puedan combinar con cualquier cosa.

Llévala contigo a cualquier consulta, a urgencias y a la farmacia. Si tienes varios especialistas, es probable que ninguno tenga la foto completa: esa lista es la foto completa.

El prospecto es tu primera fuente, y está a un clic

Ante cualquier duda sobre un síntoma nuevo, la AEMPS recomienda empezar por ahí: el prospecto enumera las reacciones adversas conocidas y aconseja qué hacer en cada caso.

Si has perdido el prospecto o la caja, puedes consultarlo en CIMA, el Centro de Información online de Medicamentos de la AEMPS, buscando el medicamento por su nombre. Es gratuito y es la misma información oficial que viene en el envase.

Pide una revisión de toda tu medicación

Una cosa es que cada medicamento esté bien indicado por separado y otra que el conjunto siga teniendo sentido pasado el tiempo. Conviene pedir explícitamente que se revise el conjunto, sobre todo si:

  • Has tenido un ingreso hospitalario reciente y has salido con cambios en el tratamiento.
  • Te atienden varios especialistas distintos.
  • Han aparecido síntomas nuevos: mareo, somnolencia, caídas, confusión o estreñimiento pueden tener que ver con la medicación y no con la edad.
  • Llevas años con algún fármaco que nadie ha vuelto a valorar.

Un principio que conviene tener claro: no dejes ni cambies un tratamiento por tu cuenta, tampoco si te encuentras bien o si has leído algo alarmante. Suspender ciertos medicamentos de golpe es peligroso. Si quieres dejar alguno, plantéalo en consulta y que la retirada la dirija un profesional.

Organiza las tomas para no fallar

  1. Asocia cada toma a una rutina fija —el desayuno, el cepillado de dientes, el telediario—. Funciona mejor que fiarse de la memoria.
  2. Usa un pastillero semanal y prepáralo siempre el mismo día. Si te cuesta, pide ayuda a un familiar o consulta en tu farmacia: muchas ofrecen sistemas personalizados de dosificación.
  3. Guarda los medicamentos en su envase original, con el prospecto. Sacarlos del blíster los deja sin identificar y complica cualquier consulta.
  4. Revisa las caducidades un par de veces al año y lleva a tu farmacia lo caducado o lo que ya no usas, al punto SIGRE. No lo tires a la basura ni al váter.

Dos situaciones que afectan de forma especial a los mayores

Medicamentos y conducción

Algunos tratamientos alteran la capacidad de conducir, sobre todo al inicio o al cambiar la dosis. Los envases de los medicamentos que pueden afectar llevan un pictograma con un coche. La AEMPS mantiene una sección específica sobre medicamentos y conducción; si conduces, merece la pena consultarla y comentarlo en consulta.

Medicamentos y calor

El calor intenso puede alterar la conservación de algunos medicamentos y agravar los efectos de otros, y en las personas mayores el riesgo de deshidratación es más alto. La AEMPS también publica información específica sobre este punto, que conviene repasar antes del verano. Lo complementamos en nuestra guía sobre cómo prevenir los golpes de calor.

Si sospechas una reacción adversa

La AEMPS marca un orden claro:

  1. Revisa el prospecto. Puede que la reacción esté descrita y explique qué hacer.
  2. Habla con tu médico o tu farmacéutico y cuéntale lo que has notado. Son quienes pueden valorar si el síntoma se debe al medicamento, a otra causa o a una interacción.
  3. Notifícalo si quieres. Cualquier persona puede comunicar una sospecha de reacción adversa, propia o de un familiar, en el formulario electrónico notificaRAM.es.

Es especialmente útil notificar cuando la reacción no aparece en el prospecto, cuando interfiere en tus actividades habituales, cuando el medicamento es nuevo, cuando tomas varios fármacos y puede haber una interacción —también con alimentos— o cuando ha habido un error de dosis o una confusión de nombres.

Conviene saber dos cosas: notificar no es denunciar —es información para mejorar la seguridad de los medicamentos— y tu médico no recibe copia de la notificación, así que hablar con él sigue siendo necesario.

Cuándo no esperar

Busca atención sanitaria sin demora si tras iniciar o cambiar un tratamiento aparecen dificultad para respirar, hinchazón de labios, lengua o cara, erupción extensa en la piel, sangrado inhabitual, confusión brusca, desmayo o una caída. Ante síntomas graves o de inicio súbito, llama al 112.

Para completar

Si te mareas con frecuencia, revisa las causas posibles en la guía sobre vértigo y mareos después de los 60. Y para la gestión del día a día, tenemos guías sobre cita médica y receta electrónica por internet y sobre cómo ahorrar en la farmacia siendo jubilado.

Fecha de revisión: 6 de septiembre de 2026.
Fuentes consultadas: Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios — información para la notificación de sospechas de reacciones adversas por parte de la ciudadanía, de donde proceden el procedimiento, los criterios de qué notificar y las aclaraciones sobre el sistema; notificaRAM.es; CIMA, para consultar prospectos; y las secciones de la AEMPS sobre medicamentos y conducción y medicamentos y calor.

Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. No modifiques ningún tratamiento por tu cuenta.

Puedes seguir el resto de nuestras guías verificadas en la sección de salud para mayores.

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