Vértigo y mareos en mayores de 60: por qué aparecen y cómo tratarlos
El mareo y el vértigo están entre los motivos de consulta más frecuentes a partir de los 60 años, y también entre los que más inquietan, porque afectan a la seguridad y a la confianza para moverse con normalidad. Sentir que todo da vueltas, perder el equilibrio o notar inestabilidad al levantarse puede limitar mucho la vida diaria. La buena noticia es que la mayoría de las causas tienen tratamiento, y algunas se resuelven con maniobras sencillas. En esta guía te explicamos qué hay detrás de estos síntomas y qué puedes hacer al respecto.
Vértigo no es lo mismo que mareo
Aunque solemos usar las palabras como sinónimos, conviene distinguirlas porque orientan hacia causas distintas. El vértigo es la sensación de que uno mismo o el entorno giran, como si la habitación se moviera; suele tener su origen en el oído interno, el órgano del equilibrio. El mareo o inestabilidad es más una sensación de aturdimiento, debilidad o de que se va a perder el conocimiento, y a menudo se relaciona con la tensión arterial, la circulación o la medicación.
Saber describir bien lo que se siente —si gira todo, si se nubla la vista, en qué situaciones aparece y cuánto dura— ayuda enormemente al médico a encontrar la causa. Por eso merece la pena prestar atención a estos detalles antes de la consulta.
El vértigo posicional: la causa más frecuente y la más tratable
El llamado vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) es, con diferencia, la causa más común de vértigo en personas mayores. Se produce cuando pequeños cristales de calcio del oído interno se desplazan de su sitio y envían señales erróneas de movimiento. Lo característico es que aparece con ciertos cambios de postura: al girarse en la cama, al mirar hacia arriba o al agacharse, y dura solo unos segundos.
La gran noticia es que tiene un tratamiento muy eficaz y sin medicamentos: las maniobras de reposición, como la maniobra de Epley, que un profesional realiza en pocos minutos para devolver los cristales a su lugar. Muchas personas mejoran de forma notable tras una o dos sesiones. Por eso, ante un vértigo que aparece con los movimientos de cabeza, vale la pena consultar: la solución suele ser rápida.
Otras causas habituales del mareo en mayores
El mareo en esta etapa rara vez tiene una sola causa; lo habitual es que se sumen varias. Una muy frecuente es la hipotensión ortostática: la caída de la tensión al ponerse de pie, que provoca aturdimiento y oscurecimiento de la vista. Se relaciona con la deshidratación, con algunos medicamentos para la tensión y con levantarse demasiado rápido.
Otras causas incluyen los efectos secundarios de fármacos (sedantes, antidepresivos, diuréticos o medicación cardiovascular), problemas de oído como la enfermedad de Ménière, alteraciones del ritmo cardíaco, la ansiedad, niveles bajos de azúcar o la anemia. La deficiencia de vitamina B12, frecuente a partir de los 60, también puede contribuir a la inestabilidad y conviene descartarla con un análisis sencillo.
Cuándo el mareo es una urgencia
La mayoría de los mareos no son graves, pero hay señales que obligan a buscar atención médica de inmediato. Acude a urgencias si el mareo aparece de forma brusca y se acompaña de dolor de cabeza intenso, dificultad para hablar, visión doble, debilidad o entumecimiento en la cara o las extremidades, dificultad para caminar, dolor en el pecho o palpitaciones marcadas. Estos síntomas pueden indicar un problema neurológico o cardíaco que requiere valoración urgente.
Fuera de estas situaciones, un mareo que se repite o que interfiere en tu día a día merece una consulta programada para identificar la causa y tratarla. No es algo que haya que aceptar como parte inevitable de la edad.
Qué puedes hacer tú para reducir los mareos
Hay medidas sencillas con respaldo claro que ayudan a prevenir y aliviar los mareos. Levántate despacio: primero sentándote en la cama unos segundos antes de ponerte de pie, para dar tiempo a que la tensión se ajuste. Mantente bien hidratado a lo largo del día, ya que la deshidratación es una causa muy habitual y evitable; nuestra guía sobre la hidratación en mayores te será útil.
Revisa tu medicación con el médico o farmacéutico, porque a menudo el ajuste de una dosis resuelve el problema. Y trabaja el equilibrio: ejercicios específicos y la llamada rehabilitación vestibular han demostrado mejorar la estabilidad y reducir el riesgo de caídas. En nuestro artículo sobre ejercicios de equilibrio para prevenir caídas encontrarás una rutina práctica para empezar en casa.
La importancia de prevenir caídas
El mayor riesgo asociado al mareo no es el síntoma en sí, sino las caídas que puede provocar. Por eso, mientras se identifica y trata la causa, conviene reforzar la seguridad del hogar: buena iluminación, eliminar alfombras sueltas, instalar agarraderas en el baño y usar calzado firme. Combinar el tratamiento médico con ejercicio de fuerza y equilibrio es la estrategia más eficaz para recuperar la confianza al moverse y mantener la autonomía.
Preguntas frecuentes
¿El vértigo posicional se cura? En la mayoría de los casos sí, y además rápido. Las maniobras de reposición como la de Epley resuelven el problema en una o dos sesiones realizadas por un profesional.
¿Por qué me mareo al levantarme de la cama o de la silla? Suele deberse a hipotensión ortostática, una caída de la tensión al incorporarse. Levantarse despacio, hidratarse bien y revisar la medicación ayuda mucho.
¿Los mareos son normales con la edad? Son frecuentes, pero no hay que aceptarlos sin más. Casi siempre hay una causa identificable y tratable, así que conviene consultar.
¿Cuándo debo ir a urgencias por un mareo? Si aparece de golpe con dolor de cabeza intenso, dificultad para hablar o caminar, visión doble, debilidad en un lado del cuerpo o dolor en el pecho. Pueden ser señales de un problema serio.
¿Sirven los ejercicios para el equilibrio? Sí. La rehabilitación vestibular y los ejercicios de equilibrio han demostrado reducir los mareos y el riesgo de caídas. Conviene hacerlos de forma regular.
En resumen
El vértigo y los mareos después de los 60 son frecuentes, pero rara vez deben aceptarse sin buscar su causa. El vértigo posicional, la causa más común, suele resolverse con maniobras sencillas; los mareos por tensión o medicación mejoran con ajustes fáciles; y el ejercicio de equilibrio reduce el riesgo de caídas. Ante señales de alarma, acude sin demora. Identificar el origen es el primer paso para recuperar la seguridad al moverte. Para seguir cuidándote, consulta nuestras guías sobre ejercicios de equilibrio y sobre la vitamina B12 en mayores.
Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante mareos persistentes o signos de alarma, consulta siempre con tu médico.
