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Los seguros que todo jubilado debería tener (y los que probablemente no necesitas)

Los seguros que todo jubilado debería tener (y los que probablemente no necesitas)

La jubilación trae consigo un cambio importante en tu perfil de riesgos y, por tanto, en las necesidades de cobertura aseguradora. Algunos seguros que tenías durante la vida laboral ya no son necesarios; otros se vuelven más relevantes. El problema es que el sector asegurador no siempre te ayuda a distinguirlos, y muchos jubilados pagan por pólizas que les aportan poco valor o que directamente no necesitan. En este artículo hacemos una revisión práctica y sin rodeos para que puedas tomar decisiones informadas.

El seguro de salud: ¿merece la pena en la jubilación?

España tiene una sanidad pública de las mejores del mundo en cobertura básica. Sin embargo, sus debilidades son bien conocidas: listas de espera largas para pruebas diagnósticas y especialistas, saturación en urgencias y heterogeneidad entre comunidades autónomas.

Un seguro de salud privado puede tener sentido en la jubilación si valoras el acceso rápido a especialistas, los tiempos de espera cortos para intervenciones no urgentes y la habitación individual en hospitalizaciones. El coste varía mucho según la edad de contratación: contratar a los 65 años un seguro de salud de gama media puede costar entre 120 y 200 euros al mes por persona, con copagos. A los 70+, los precios suben considerablemente y algunas aseguradoras empiezan a limitar coberturas.

Recomendación: Si no tienes seguro de salud y estás en buena forma a los 65, es un buen momento para contratar si el presupuesto lo permite. Esperar más años encarece la prima y reduce las coberturas disponibles. Compara bien las exclusiones, especialmente las referidas a enfermedades preexistentes.

El seguro del hogar: imprescindible y a menudo infrautilizado

Si eres propietario de tu vivienda, un seguro de hogar es absolutamente necesario. En la jubilación, además, pasas más tiempo en casa, lo que puede tanto aumentar el riesgo de algunos siniestros (accidentes domésticos, pequeños incendios) como reducir el riesgo de robo por falta de ocupación.

Lo importante es revisar que la póliza que tienes cubre lo que realmente necesitas y que el capital asegurado está actualizado. Muchos jubilados llevan años con la misma póliza que contrataron hace 20 años, con capitales que no reflejan el valor actual del contenido de la vivienda.

Si además tienes una segunda residencia (apartamento en la costa, casa rural), necesitará su propia póliza — la del hogar principal no cubre otras propiedades.

El seguro de decesos: más útil de lo que parece

El seguro de decesos es quizás el más extendido entre los mayores en España y tiene una lógica clara: cubre los gastos del servicio funerario (que en España supera en muchos casos los 4.000-6.000 euros) sin que la familia tenga que afrontar ese desembolso en un momento de duelo.

La prima es baja si se contrata joven, pero va aumentando con la edad. A partir de los 70 años puede resultar caro comparado con simplemente reservar ese capital en un depósito. Si ya tienes uno contratado desde hace años, probablemente compensa mantenerlo. Si estás pensando en contratarlo por primera vez pasados los 70, haz los números.

Seguro de dependencia: el gran olvidado

El seguro de dependencia es, posiblemente, el más infracontratado y más necesario para muchas personas. Cubre los gastos de cuidados profesionales si en algún momento necesitas ayuda para las actividades básicas de la vida diaria: asistencia a domicilio, centros de día o residencias.

En España, el coste de una residencia de mayores de calidad media puede oscilar entre 1.800 y 3.500 euros al mes. La prestación pública del Sistema de Dependencia, aunque existe, tiene listas de espera largas y cubre solo una parte del coste real.

Un seguro de dependencia contratado a los 60-65 años tiene primas razonables. Más allá de los 70, las primas se disparan y las aseguradoras pueden excluir condiciones preexistentes. Si tienes antecedentes familiares de enfermedades que generan dependencia (Alzheimer, Parkinson, ictus), este seguro merece especial atención.

Seguros que probablemente NO necesitas en la jubilación

Hay seguros que tienen sentido durante la vida laboral pero que en la jubilación aportan poco valor:

  • Seguro de vida de capital: Si tus hijos ya son independientes y no tienes deudas (hipoteca pagada), un seguro de vida ya no protege a nadie económicamente dependiente de ti. Cancelarlo puede suponer un ahorro significativo.
  • Seguro de protección de pagos: Diseñado para cubrir cuotas de préstamos si te quedas sin ingresos. En la jubilación, con pensión garantizada, este seguro carece de sentido.
  • Seguro de accidentes laboral: Si ya no trabajas, no hay riesgo laboral que cubrir.
  • Seguros de teléfono, electrodomésticos o gadgets: Los estudios de consumo sistemáticamente muestran que estos seguros son poco rentables comparados con su coste. Mejor reservar el dinero.

Consejos prácticos para revisar tus seguros

Te recomendamos hacer una revisión anual de todas tus pólizas. Pregúntate para cada una: ¿qué riesgo cubre? ¿Sigo teniendo ese riesgo? ¿El coste es proporcional al valor de la cobertura?

También es conveniente concentrar las pólizas en pocas aseguradoras para tener más capacidad de negociación y descuentos por multiproducto. Y siempre, siempre lee las exclusiones antes de firmar.

Para más información sobre planificación financiera en la jubilación, puedes leer nuestros artículos sobre planes de pensiones y fondos de inversión para jubilados y sobre ayudas y subvenciones para jubilados en 2026.

Conclusión

La jubilación es un buen momento para hacer una auditoría de todos tus seguros y eliminar lo que no necesitas mientras refuerzas lo que realmente importa. Nadie debería pagar por cobertura que no le aporta valor, y nadie debería quedarse sin la protección adecuada por falta de información. Con la información adecuada, puedes tomar mejores decisiones para ti y para tu familia.

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