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Artrosis de rodilla, cadera y manos: guía práctica para vivir bien con ella

Si tienes artrosis, no estás solo. Es la enfermedad reumática más frecuente en todo el mundo y afecta a más de 7 millones de personas en España según la Sociedad Española de Reumatología. Después de los 60 años, es casi la norma. Pero “tenerla” no significa que tengas que resignarte al dolor o dejar de moverte. Con las estrategias correctas, se puede vivir muy bien.

Qué es exactamente la artrosis (y qué no es)

La artrosis —también llamada osteoartritis— es el desgaste progresivo del cartílago que recubre las articulaciones. Cuando el cartílago se deteriora, los huesos rozan entre sí, causando dolor, rigidez e inflamación. Las articulaciones más afectadas en los mayores son las rodillas, la cadera, las manos (especialmente los nudillos y la base del pulgar) y la columna cervical y lumbar.

Importante: la artrosis no es artritis reumatoide. Esta última es una enfermedad autoinmune diferente, más inflamatoria, que requiere tratamiento específico. Tampoco es simplemente “cosa de la edad”: el sedentarismo, la obesidad, las lesiones previas y la genética influyen mucho en su aparición.

El papel fundamental del ejercicio: lo más contraintuitivo

Mucha gente con artrosis evita moverse porque le duele. Error. El reposo prolongado empeora la artrosis: el cartílago se nutre del movimiento articular y los músculos que rodean la articulación son el principal amortiguador natural.

Las evidencias científicas son contundentes: el ejercicio aeróbico de bajo impacto (caminar, nadar, bicicleta estática) y el ejercicio de fortalecimiento muscular son tan eficaces como los antiinflamatorios para reducir el dolor en artrosis de rodilla, según un metaanálisis publicado en la revista British Medical Journal en 2023.

Lo clave es encontrar el movimiento que toleras bien y hacerlo con regularidad. Muchos pacientes descubren que empezar a moverse un poco reduce el dolor a las pocas semanas. El agua es especialmente amigable: la natación y el aquagym eliminan el peso sobre las articulaciones.

Control del peso: el factor que más cambia

Si tienes artrosis de rodilla o cadera y sobrepeso, perder peso es la intervención más poderosa que puedes hacer. Cada kilogramo de peso corporal genera entre 3 y 6 kilogramos de presión sobre la rodilla al caminar. Perder 5 kilos puede suponer una reducción de hasta 30 kilos de presión por paso.

Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte demostró que en personas con artrosis de rodilla y obesidad, la combinación de dieta y ejercicio reducía el dolor un 51% y mejoraba la función un 46%, muy por encima de cada intervención por separado.

No se trata de hacer dietas drásticas, sino de ajustar los hábitos. La dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva y pescado azul, tiene además propiedades antiinflamatorias que pueden ayudar.

Tratamientos farmacológicos: qué funciona y qué no

El tratamiento farmacológico de la artrosis busca aliviar el dolor, no curar la enfermedad (de momento no hay nada que regenere el cartílago de forma probada).

Lo que funciona:

  • Paracetamol: primera opción para dolor leve-moderado. Bien tolerado si se usa en dosis correctas.
  • Antiinflamatorios (ibuprofeno, naproxeno): más eficaces para el dolor agudo, pero con precauciones en mayores (riesgo gástrico, renal y cardiovascular). Úsalos el menor tiempo posible.
  • Infiltraciones de corticoides: útiles para brotes inflamatorios. Efecto temporal.
  • Ácido hialurónico intraarticular: evidencia más limitada, pero puede ayudar en algunos casos de artrosis de rodilla.
  • Capsaicina tópica y diclofenaco tópico: útiles para artrosis de manos y rodillas con menos efectos secundarios sistémicos.

Lo que no funciona (a pesar de su popularidad): la glucosamina y el condroitín sulfato tienen evidencia muy cuestionada en revisiones sistemáticas recientes. No los tomes sin comentarlo con tu médico.

Artrosis de manos: lo que puedes hacer en el día a día

La artrosis de manos afecta sobre todo a los nudillos (nódulos de Heberden y Bouchard) y a la articulación de la base del pulgar (rizartrosis). Es frecuente en mujeres mayores de 60 años.

Estrategias prácticas:

  • Usa utensilios con mango grueso (cubiertos, bolígrafos adaptados)
  • Aplica calor húmedo por las mañanas para reducir la rigidez matutina
  • Los ejercicios de movilidad de dedos (abrir y cerrar la mano, girar la muñeca) ayudan a mantener la función
  • Las ortesis de pulgar pueden aliviar mucho la rizartrosis
  • El frío funciona mejor en episodios de inflamación aguda

¿Cuándo plantearse la cirugía?

La prótesis de rodilla o cadera es una opción cuando el dolor es severo e incapacitante, limita seriamente la vida diaria, y los tratamientos conservadores han fallado. España tiene unos resultados quirúrgicos excelentes y las listas de espera han mejorado en muchas comunidades.

No tengas miedo a preguntar a tu traumatólogo cuándo sería el momento adecuado. La mayoría de personas que se operan refieren una mejora espectacular en su calidad de vida.

Conclusión: muévete, adapta y pide ayuda

La artrosis no es el fin de la actividad. Con un enfoque combinado —ejercicio adaptado, peso controlado, tratamiento del dolor cuando lo necesitas y apoyo de fisioterapia— la gran mayoría de personas con artrosis mantienen una vida plena y activa. Lo peor que puedes hacer es quedarte quieto esperando que mejore solo.

Te puede interesar también nuestro artículo sobre ejercicios para el equilibrio y la prevención de caídas y nuestra guía sobre gimnasia para mayores de 60 años.

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