¿Tu pareja te dice que roncas mucho o que dejas de respirar mientras duermes? ¿Te despiertas por las mañanas sintiéndote igual de cansado o cansada que cuando te fuiste a la cama? Puede que la culpable sea la apnea del sueño, una afección mucho más frecuente de lo que se cree entre las personas mayores de 65 años y que, si no se trata, tiene consecuencias serias para la salud cardiovascular y cognitiva.
¿Qué es la apnea del sueño y por qué es más frecuente con la edad?
La apnea del sueño (o síndrome de apnea-hipopnea del sueño, SAHS) es un trastorno en el que la respiración se interrumpe repetidamente durante el sueño. Cada parada puede durar desde unos segundos hasta más de un minuto, y puede repetirse cientos de veces por noche sin que la persona lo perciba conscientemente.
Existen dos tipos principales. La apnea obstructiva —la más común— ocurre cuando los músculos de la garganta se relajan demasiado durante el sueño y bloquean las vías respiratorias. La apnea central es menos frecuente y ocurre cuando el cerebro no envía las señales correctas a los músculos respiratorios.
Con la edad, la prevalencia de la apnea obstructiva aumenta significativamente. Según datos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), entre un 20% y un 30% de los adultos mayores de 65 años padecen apnea del sueño de grado moderado o severo, frente al 4-6% de la población adulta general.
Síntomas que debes conocer
El problema más habitual es que la persona con apnea no sabe que la tiene: es quien duerme al lado quien suele detectarla primero. Los síntomas más característicos son los ronquidos fuertes e irregulares con pausas y resoplidos, las pausas en la respiración observadas por la pareja o familiar, los despertares frecuentes por la noche a veces con sensación de ahogo, la somnolencia diurna excesiva aunque se hayan dormido suficientes horas, el dolor de cabeza por las mañanas, la boca seca o el dolor de garganta al despertar, la dificultad para concentrarse y los cambios de humor o irritabilidad.
En personas mayores, la apnea del sueño se asocia además con mayor riesgo de hipertensión arterial, arritmias cardíacas, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y deterioro cognitivo acelerado. Por eso es tan importante diagnosticarla y tratarla.
Cómo se diagnostica: la polisomnografía
Si sospechas que puedes tener apnea del sueño, el primer paso es comentárselo a tu médico de cabecera. Él puede derivarte a una Unidad de Sueño, disponible en la mayoría de los hospitales públicos de España.
El diagnóstico definitivo se realiza mediante una polisomnografía, una prueba en la que se monitoriza el sueño durante una noche completa, registrando la respiración, la saturación de oxígeno en sangre, el ritmo cardíaco, los movimientos oculares y la actividad muscular. En muchos casos, esta prueba se puede hacer ya en casa con dispositivos portátiles de poligrafía respiratoria.
El resultado más importante es el Índice de Apnea-Hipopnea (IAH): el número de episodios de apnea o hipopnea por hora de sueño. Se considera leve entre 5 y 15, moderada entre 15 y 30, y severa por encima de 30.
Tratamientos disponibles y cuál es el más eficaz
CPAP (Presión Positiva Continua en la Vía Aérea): es el tratamiento de primera línea para la apnea moderada o severa. Consiste en una mascarilla conectada a una pequeña máquina que genera un flujo de aire a presión constante, manteniendo las vías respiratorias abiertas durante el sueño. La CPAP es muy eficaz y en España está financiada por la Seguridad Social cuando el IAH supera cierto umbral.
Dispositivos de avance mandibular (DAM): son férulas dentales que adelantan ligeramente la mandíbula para abrir la vía aérea. Son más cómodos que la CPAP y una buena opción para apneas leves o moderadas.
Cambios de estilo de vida: en casos leves, pueden ser suficientes. Perder peso, evitar el alcohol y los somníferos, dormir de lado en lugar de boca arriba y mantener un horario de sueño regular son medidas que ayudan considerablemente.
Convivir con la CPAP: consejos prácticos
La principal barrera para el tratamiento con CPAP es la adaptación. Muchas personas lo dejan en los primeros meses porque les resulta incómodo. Sin embargo, con paciencia y algunos trucos, la adaptación es perfectamente posible. Empieza usándola solo unas horas al principio e intenta ir aumentando el tiempo progresivamente. Elige la mascarilla adecuada a tu anatomía y usa el humidificador integrado si tu boca se seca.
Si quieres seguir leyendo sobre cómo mejorar el descanso nocturno, en plansilver hemos publicado una guía completa sobre cómo dormir mejor después de los 65 que te puede ser muy útil.
La apnea del sueño y el deterioro cognitivo
Uno de los hallazgos más preocupantes de los últimos años es la relación entre la apnea del sueño y el riesgo de demencia. Un estudio publicado en JAMA Neurology encontró que las personas con apnea del sueño no tratada acumulan antes los depósitos de beta-amiloide en el cerebro, una de las marcas características del Alzheimer. La buena noticia es que el tratamiento con CPAP puede frenar este proceso. Si te interesa el tema de la salud cognitiva, también puedes leer sobre cómo mejorar la calidad de vida en la tercera edad en plansilver.
Preguntas frecuentes sobre la apnea del sueño en mayores
Conclusión: roncar no es normal, es tratable
Durante demasiado tiempo se ha considerado que roncar era simplemente una molestia sin importancia. Hoy sabemos que, cuando va acompañado de pausas respiratorias, puede ser la señal de un trastorno con consecuencias serias para la salud. La apnea del sueño en mayores es frecuente, diagnosticable y, sobre todo, tratable con mucha eficacia. Si te has sentido identificado o identificada con alguno de los síntomas descritos, da el paso y habla con tu médico. En plansilver.com encontrarás más artículos sobre salud y bienestar para ayudarte a vivir esta etapa de la mejor manera posible.
